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La Ruta de Ken Loach y la noche de los diablos y fuego en Mirambel (Teruel), clausuran por todo lo alto el FAN 2017

La IV Edición del Festival Aragón Negro no podría haber tenido mejor clausura que la que vivió esté sábado 25 de febrero en Mirambel, una de las nuevas sedes del festival, que ha brillado con personalidad propia. Inicialmente, los actos estaban programados para finales de enero, pero las fuertes nevadas hicieron inviable su celebración, que, ahora sí, se ha llevado a cabo con gran brillantez en la organización y una muy notable asistencia de público

La jornada comenzó con la inauguración de la Ruta Cultural Ken Loach, inspirada en los lugares de la población, y en sus bellos alrededores, pleno Maestrazgo turolense, donde el cineasta británico rodó hace veintidós su ya mítica película “Tierra y libertad”, basada en las colectivizaciones durante la guerra civil española y en las disputas entre los bandos republicanos. Mario Ornat, autor del libro “Bienvenido Mr Loach” editorial Doce Robles) fue el encargado de ir presentando y comentando los jalones de la ruta, coincidentes con las principales escenas de la película (cargas de milicianos por las calles de Mirambel, disparos del cura desde de la torre de la iglesia, debate de la colectivización, etc). Al recorrido inaugural asistieron la consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez; el subdelegado del gobierno en Teruel, Antonio Arufat, y la alcaldesa de Mirambel, María del Carmen Soler, entre otras autoridades.

A continuación, tomó el relevo el director del Festival Aragón Negro, Juan Bolea. En el renovado Convento de las Agustinas Ermitañas, en un salón de actos lleno de público, el escritor impartió una conferencia sobre “Novela negra española” y presentó su novela, “Orquídeas negras” (Reino de Cordelia), un thriller psicológico ambientado en la isla de El Hierro.

La tarde se dedicó a las “Sanantonadas”, una fiesta popular de raigambre medieval y acentos paganos que bebe por igual de los viejos romances y autos sacramentales, y de la más moderna tradición de los carnavales celebrado en torno al solsticio de invierno. Olocau del Rey, Morella, Villafranca, Forcall e Iglesuela del Cid, localidades cercanas a Mirambel, unieron sus maestrales y diablos, sus ángeles y San Antonios a la Sanantonada propia de la población anfitriona. Cientos de personas asistieron a la actuación conjunta, ya de noche, en un bello escenario del casco antiguo de Mirambel junto a las Casas Aliaga y Castellot, frente a una enorme “Barraca” de madera de roble que ardería alegremente para poner a la fiesta la magia del fuego.

Un gran trabajo del Ayuntamiento de Mirambel y una jornada inolvidable para Aragón Negro.

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