Ángel de la Calle es el director de contenidos de la Semana Negra de Gijón desde 1987, un referente europeo en cuanto a citas de este género que concentra en poco más de una semana a más de un centenar de autores y decenas de actividades paralelas.

Este año, la tercera edición del Festival Aragón Negro y la Semana Negra materializan una relación iniciada hace tiempo. De la Calle, ilustrador, autor y crítico de cómic, elogia el espíritu del FAN por extenderse a lo largo de toda la Comunidad y por reunir tanto a autores consagrados como a escritores desconocidos.

El salmantino, en su primera visita al FAN y a Zaragoza, defiende el papel de la literatura en general como principal generador de pensamiento crítico y el de los festivales como creador de lectores.

PREGUNTA.- ¿Cómo se inició la colaboración entre la Semana Negra y el FAN?
RESPUESTA.- Unión hay desde el principio porque Juan Bolea, director de Aragón Negro, participa habitualmente como escritor en la Semana Negra de Gijón. Así, la colaboración es inmediata por el hecho de que cuando Juan está allí encuentra autores para que vengan aquí.

Y yo, ahora que estoy aquí, estoy hablando con algún invitado para ver si puede venir a la 29ª Semana Negra que se celebrará en julio. La relación es amigable y profesional.

P.-¿Cuáles son los puntos fuertes del FAN?
R.- Cuando los escritores se encuentran en las citas tradicionales se juntan para hablar de dos cosas: de dinero y de problemas con editores, y la literatura se trata muy poco. Y cuando los encuentros son universitarios suelen ser en oscuras aulas con metalenguajes para ellos solos.

La ventaja de encuentros como la Semana Negra o Aragón Negro es que los escritores interactúan fácilmente y tienen al público. Puedes tener muy buenos autores, pero como no tengas un público lector que esté ahí la cosa pierde bastante.

Además está la idea de mezclar cosas, ser multidisciplinar. Cine, exposiciones, recitales poéticos, charlas, homenajes, cosas que suceden al mismo tiempo. Por su parte, Aragón Negro tiene una particularidad que es que se reparte por toda la Comunidad. Eso es algo que nos sorprende y nos interesa verlo, y es muy atractivo. También hay que señalar la concesión del premio La Trama, que abre paso a un autor nuevo y que le permite conocer y charlar a todo un best-seller.

P.- ¿Qué le falta al Festival?
R.- ¿Son tres años, no? El problema es que un festival se construye y construye a sus lectores. Si en una edición consigues que vayan cinco personas más que en la edición anterior y que hablen con otras cinco y esas van al siguiente ya estás haciendo lectores. Cuando lleves 20 ediciones vas a tener un público fijo multitudinario, al que se sumarán los espectadores accidentales.

A la pregunta de qué le falta, la respuesta es que le faltan años. Con los años adquirirá una personalidad propia que lo diferenciara de otros encuentros.

P.- La Semana Negra es un ejemplo de veteranía en este campo, ¿qué rasgos le definen?
R.- Nosotros tratábamos de vencer algunas cosas que parecían dadas y que parecían leyes grabadas en piedra. La novela negra, cuando empezamos, era un subgénero en absoluto valorado. Siempre sostuvimos que la lectura y la cultura es algo muy entretenido y divertido y que sirve como principio.

Creamos una gran fiesta que arropa un encuentro literario, una fiesta por la que pasa un millón de personas en diez días, y ofrecemos actuaciones musicales, grandes y pequeñas; actuaciones callejeras; exposiciones, como la de fotoperiodismo a cargo de un premio Pulitzer como Javier Bauluz; veladas poéticas; solidaridad; novela histórica, social, y el corazón, la novela negra.

P.- ¿Qué es lo más importante de este tipo de citas?
R.- Para un escritor lo más importante es un lector, y la posibilidad de encontrar al lector y recibir sus impresiones en un oficio tan solitario se vuelve muy importante. También está la posibilidad de la que hablábamos antes, de que un autor se encuentra con el autor más consagrado y ve que sus problemas son compartidos.

Además es importante la gasolina creativa que se extrae de todo ello porque el encuentro genera nuevas actividades: dos autores que se deciden a escribir juntos, la posibilidad de un guión, o una adaptación al teatro.

Al fin y al cabo detrás de este tipo de encuentros está la promoción de la lectura, crear lectores. Es evidente que los crea por esa sinergia entre esas tres patas: autores, asistentes y los medios de comunicación.

Y es que, si algo tiene de bueno la literatura y la narrativa es la capacidad para generar pensamiento crítico. Un joven que a los 17 años leyó “El diario de Ana Frank» no se va a hacer nazi en su vida. Yo no me hice de izquierdas leyendo a Carlos Marx, yo me hice de izquierdas sabiendo la historia de Robin Hood: robar a los ricos para dárselo a los pobres.

Y eso es la novela y eso es lo que crea pensamiento crítico continuamente.

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