Borja I Elia Barceló: “Escribir es mi manera de estar en el mundo”

BORJA | CAMINO IVARS

La autora eldense (Alicante, 1957) visitaba Borja este sábado con motivo de la presentación de su última novela, ‘La noche de plata’ (Roca Editorial).

Elia Barceló ha sido una de las encargadas de dar comienzo a la octava edición del Festival Aragón Negro. Tras el éxito de ‘El color del silencio’, con cuyo título superaba las 10 ediciones en España, en esta ocasión presentaba su última novela, ‘La noche de plata’ de Roca Editorial, en la Biblioteca Municipal de Borja. Una novela poliédrica y de género híbrido, como ella misma afirma -aunque reconoce que prefiere huir de este tipo de etiquetas- que se enmarca en el género de intriga policiaca. En esta ocasión, la autora se adentra en un tema sobre el que llevaba años queriendo escribir: la desaparición de menores que cada año se produce en lugares de todo el mundo.  

Fotografía: Ayuntamiento de Borja

“Me parece una tragedia sobre la que casi nunca se habla porque no es un tema agradable. Por eso quería hacer algo con este tema, pero necesitaba sentir que estaba preparada”, admite. Y qué mejor que una consolidada carrera literaria como la suya, algo que le ha valido ser considerada una de las autoras de ciencia ficción más destacadas de las letras españolas, para tratar de llevar a cabo esta empresa.

Tras estudiar Filología Anglogermánica en la Universidad de Valencia (1979) y Filología Hispánica en la Universidad de Alicante (1981), se doctoró en literatura hispánica por la Universidad de Innsbruck, Austria (1995), ciudad donde reside desde hace más de 40 años. Allí se dedicó hasta hace un par de años a la docencia en el ámbito de la literatura hispánica, estilística y creativa. Y, aunque escribir es su pasión, reconoce que ser escritora jamás fue uno de sus planes: “Cuando era joven todos los referentes que había eran señores mayores o que ya habían muerto, durante mucho tiempo fue como una locura por lo que me dediqué a lo más cercano que había, la enseñanza de la literatura”.

Sin embargo, escribía. Con tan solo 22 años comenzó a colaborar con un fanzine al que envió algunos de sus primeros relatos hasta que llegó su primer libro. “Para mí, escribir es una forma de estar en el mundo”, afirma. Y lo compara con lo que en la Edad Media se denominaba ‘Un Mester’, “O un oficio en el que procuras llegar a lo mejor que tienes dentro para ponerlo al servicio del resto del mundo. Este es mi granito de arena”, añade.

Fotografía: Camino Ivars

A lo largo de estos años ha sido reconocida con numerosos galardones, entre los que se encuentran los premios Ignotus de relato fantástico de la Asociación española de Fantasía y Ciencia Ficción (1991), y tres premios Edebé de literatura juvenil, así como el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020 por ‘El efecto Frankenstein’. “Sé que es lo que suele decirse pero de verdad que recibir un reconocimiento te da energía y fuerzas para seguir adelante”, asegura.

En esta ocasión, de la mano de ‘La noche de plata’ propone un viaje hasta la ciudad de Viena donde aparecen, en un jardín, los restos óseos de un menor presuntamente desaparecido años atrás. “Es una ciudad que me gusta mucho, siempre me he sentido atraída por las grandes ciudades de Europa, ciudades con alma, con historia… quería escribir literatura europea que pasa en Europa”, reivindica. En sus propias palabras, Viena es una ciudad invernal, fría y bella, donde la luna brilla de una manera esplendorosa. “Es una ciudad muy misteriosa y sugerente, sobre todo cuando cae la noche y se convierte en un escenario precioso protagonizado por la arquitectura modernista y la ausencia de luz”, añade.

Este hecho, unido a una prodigiosa curiosidad y grandes dosis de imaginación, hizo que, poco a poco, aquellas luces desperdigadas en la noche que surgían de algunas ventanas le hiciesen pensar en qué podía estar pasando en su interior mientras el resto de la cuidad permanecía en relativa calma. Y es que otra de las tesis que defiende en obras como ‘La noche de plata’ es que, habitualmente, “nada es lo que parece”.  “Por eso adoro a mis personajes pues son los únicos de los que lo sé absolutamente todo. Los conozco mejor que a mis propios amigos y tengo una relación muy intensa con ellos”, reconoce.

“Con mis personajes busco reivindicar que a partir de los 60 también nos pasan cosas”

Es lo que ocurre, por ejemplo, con la protagonista de su última novela, Carola Rey Rojo, una comisaria de policía especialista en secuestros y homicidios infantiles que regresa a Viena con el encargo amistoso de deshacer una biblioteca, pero se acaba viendo inmersa en esta investigación junto a su buen amigo, el inspector-jefe Wolt Almann: “Siempre intento dar vida a personajes de mi edad con los que puedo identificarme mucho mejor. Es curioso, pero, en literatura no es tan habitual encontrar este tipo de personajes, con ellos busco reivindicar que a partir de los 60 también nos pasan cosas”.

Fotografía: Ayuntamiento de Borja

Hilar historias

Para Barceló, el proceso creativo a la hora de escribir una historia es semejante al de desenredar una cesta de lana: “Habitualmente empiezo a imaginar una novela cuando todavía no he terminado la anterior. Para mí el proceso es semejante al de ir sacando un hilo de una canastilla llena de lana, del que vas estirando el hilo poco a poco”. Un proceso que, en su caso, reconoce que es “terriblemente intuitivo”. “No hago escaletas ni guiones. Simplemente sé a dónde quiero llegar y me dejo llevar por el proceso creativo”, añade.

Cuando se le pregunta sobre su éxito, la autora asegura que éste gira en torno a cuatro factores, dos que dependen de uno mismo y otros dos completamente externos e incontrolables: “Por un lado están el trabajo y la constancia, que son cosas de cada uno. Por otro se encuentran el talento y la suerte, cuando sacas un libro también tienes que contar con que sea el momento adecuado”.

Además, este fin de semana, la escritora visitaba el plató de Infinity Comunicación & Broadcasting donde compartió una entrevista con la periodista zaragozana Camino Ivars.