Historia, política y espionaje de la mano del ilustrador Ángel De la Calle y su novela gráfica ‘Modotti: una mujer del siglo XX’

El Centro Cultural El Molino de Utebo ha acogido, esta tarde, un encuentro con el ilustrador, autor y crítico de cómic Ángel De la Calle (Molinillo de la Sierra, Salamanca, 1958). En él, el autor salmantino, uno de los organizadores de la Semana Negra de Gijón, ha departido sobre sus obras “Modotti: una mujer del siglo XX” y “Pinturas de guerra”. Con estas obras de fuerte componente histórico y social como hilo conductor, De la Calle ha hablado sobre la historia, sobre su peso y su poso en nuestra sociedad, y sobre su utilidad, ya que el autor afirma que sirve, en esencia, no sirve para ubicar en el espacio y en el tiempo “una lista de nombres, de reyes, de batallas o de años” sino para saber “quiénes somos, de dónde venimos y, tal vez, también a dónde vamos”.

Casi la íntegra totalidad de su intervención ha girado en torno a la novela gráfica “Modotti; una mujer del siglo XX”, una sensacional obra en la que De la Calle aborda la vida de la fotógrafa Tina Modotti, una mujer adelantada a su tiempo cuyo motor en la vida fue la pasión, algo que impregnó totalmente su faceta personal como profesional. Nacida en Italia en 1896, en 1910 cruzó el Atlántico y se instaló en San Francisco para, poco después, iniciar una breve carrera como actriz de cine en Hollywood, donde participó en tres películas. Conoció al aclamado fotógrafo Edward Weston, con quien mantuvo una tormentosa relación y con quien se mudó a Ciudad de México en 1922, iniciando allí su carrera profesional como fotógrafa.

En aquella época, México era uno de los epicentros mundiales de la cultura, y entabló relación con numerosos artistas de distintas tendencias políticas como Diego Rivera (con quien también mantuvo un romance), Frida Kalho, Pablo Neruda, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Manuel Álvarez Bravo o Rufino Tamayo. Influido por algunos de ellos, empezó a interesarse por la política y mostró sus simpatías por el comunismo, pero en 1922 fue acusada del asesinato de uno de sus amantes, el cubano Mella, y hubo de huir a Berlín y luego a Moscú, donde abandonó la fotografía para dedicarse en cuerpo y alma al activismo político. Se transforma en espía en la Europa fascista y participa en la guerra civil española trabajando para el Socorro Rojo. 

En aquella época entabla amistad con la Pasionaria, Hemingway y Robert Capa, pero en 1939 vuelve a México de incógnito y tan solo tres años después, con apenas 46 años, muere en un taxi de un infarto de corazón fulminante.

Durante su charla, De la Calle ha explicado numerosas anécdotas de la creación de esta obra y también ha abordado su proceso creativo, acercando al público los pormenores de un oficio, el del dibujante, tan desconocido a veces. Por último, De la Calle ha dejado una reflexión muy interesante al respecto de la literatura, y es que ha afirmado que, en contraposición con la educación reglada, la literatura, y la lectura, “son herramientas que forman ciudadanos críticos”, algo que, según ha afirmado, se hace necesario para avanzar como sociedad.

En definitiva, una velada sumamente interesante con un autor cuyas viñetas, e historias, son un fiel reflejo de un oficio, un talento y una pasión innegables.