Valderrobres | El escritor Lorenzo Silva cautiva a los vecinos del municipio turolense

VALDERROBRES | REDACCIÓN

El pasado sábado Valderrobres pudo disfrutar de un encuentro con el escritor Lorenzo Silva dentro de la programación del Festival Aragón Negro. Después de una semana difícil en la que el temporal ‘Gloria’ ha dejado el municipio con muchos daños materiales, Lorenzo nos transportó a otra realidad, en torno a la novela negra, olvidando durante el tiempo que duró el encuentro todas nuestras preocupaciones.

Unas 50 personas asistieron al programa previsto, cuya primera parte  se dedicó a la entrega de premios del II Concurso de Microrrelatos convocado por nuestra sede en las categorías juvenil y adultos, con las lecturas de los premiados delante de una figura como es Lorenzo Silva.

A continuación, Silva hizo un recorrido por su vida literaria y la historia de la novela negra española. Habló de sus personajes, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, de la vida política actual… Durante la última parte de su intervención dio paso al debate, y algunos de los tímidos asistentes se animaron a intercambiar con él algunas impresiones sobre sus novelas,  e incluso proponerle futuros argumentos.

En definitiva, escuchar a Lorenzo Silva, y poder hablar con él, fue un verdadero placer para todos los que asistimos a este encuentro.

Textos ganadores del II concurso de microrrelato de Valderrobres

PREMIOS CATEGORÍA JUVENIL

  • “Desayunos misterioros” de Angela Bone Alejandre

Guille se levantó  por la mañana en su casa valderrobrense y fue a la cocina donde le esperaba  su abuela con su desayuno  preparado.  Una  vez terminado  el desayuno,  se va a coger  su mochila  ya preparado  para  ir al colegio. Su abuela le da un beso y finalmente se va. Al regresar del cole, puede observar  cómo su padre regaña a su abuela preguntándole porqué aún preparaba  desayunos si Guillermo  había muerto  hacía 5 años.

  • “Un viaje en el tiempo” de María Boné Carbón

Un día cualquiera en Valderrobres una niña llamada María, descubrió una habitación llena de artilugios En el que se fijó más era uno muy grande tapado con una manta, cuando quitó la manta observó una máquina, de repente se puso un video que decía que su padre era espiá y que lo perseguían, toda curiosa entró en la maquina y apretó un botón verde. La puerta se cerró y la máquina empezó hacer movimientos bruscos. Al cabo de un rato los movimientos pararon y la puerta se abrió, salió de la maquina y estaba en una habitación donde había una cama, juguetes y una ventana. Al asomarse a la ventana se dió cuenta que el paisaje había cambiado un poco. Escucho un ruido, se giró y allí había un niño que decía que se llamaba Carlos Martínez igual que el padre de la niña. María dijo: habré viajado al pasado?

PREMIOS CATEGORÍA ADULTOS

  • “De noche en el Calvario” de Sonia Ferrás Mañá

Eran  las  tres  y  media  de  la   mañana.  Las calles  estaban  desiertas, Valderrobres  pertenecía  a los  espíritus  enterrados  en  el Calvario  que comenzaban a levantarse, saliendo del suelo húmedo, para celebrar el día de todos los santos. Aprovechaban la bruma que subía densa desde el rio Matarraña  para ser aun más desapercibidos. Algunos, incluso después de muertos,  tenían  miedo  de ser vistos. Su misión, hacer  que  soplase el viento  en otra  dirección.   Este año, todo  iba a ser diferente, un espíritu joven, del cementerio moderno, les había convencido para aprovechar las horas más calmadas de la madrugada, cuando uno se acerca sin saberlo hacia lo más profundo  de ambos, sus miedos y sus sueños, para provocar un ligero  estremecimiento entre  los vecinos de su pueblo.   Su saber de antaño  iba a rescatar a los se consideraban   vivos, quienes decían ser libres, lo cierto, es que aún estaban dormidos.

  • “Un falso espionaje” de Ramón Obiol

Aquella noche bajaba las escaleras apresuradamente porque llegaba  tarde. A las doce tenía una cita y faltaban  apenas cinco minutos  para la hora  cuando aún estaba saliendo  de casa. Mientras  caminaba  por  la  acera  pensaba   que  lo  seguían.  Que  vigilaban   todos  sus movimientos.

Un escalofrío le recorrió  todo el cuerpo  de manera  repentina.  El corazón le latía  a cien por hora  mientras una sensación de fragilidad y debilidad se apoderaban de él. Se notaba inseguro, desprotegido, casi no podía  seguir caminando con normalidad sabiendo lo que le estaba acechando.

Dudó unos instantes hasta que, asumiendq el riesgo y las consecuencias que aquello le pudiera acarrear,·decidió seguir el trayecto con valentía.

Justo  en  aquel preciso momento  observó  a alguien  a  su  lado  y gritó desesperadamente invadido por elmiedo. Se giró y comprobó que era su misma sombra la presencia que lo había atormentado todo ese tiempo.

  • ¡Que nos Oigan los Magos! De   Francisco  Javier Samauri Puyo

Apenas hace dos meses que abandoné, con mi madre y mi hermana,  mi hogar en la ciudad condal. El banco nos echó y nos vinimos al pueblo de la familia de papá mientras él se gana un sueldo miserable trabajando en Londres. Es cinco de enero pero no atesoro ni rastro de ilusión. Cada año había contemplado la majestuosa cabalgata barcelonesa con mi familia. Y ahora, la perspectiva de la víspera de reyes en un paraje perdido de

Aragón, a mis ojos, se antoja deprimente. Mi abuelo Pere me entrega una suerte de ristra de cacharros y latas viejas ensartadas con alambre. Él parece entusiasmado. Yo no entiendo nada. En la calle una turba ensordecedora me da la bienvenida. Sigo sin entender nada. «Anda, ven» me dicen. Finalmente me uno a una horda de veinti-tantos niños. Arrastran con alegre frenesí sus «Calderons» para que los Reyes Magos los oigan y no pasen de largo.

Cae la tarde. El Rey Baltasar en persona me hace entrega de un regalo…

¡Una bicicleta! ¡¡¡Vivan los Magos!!! ¡Viva la Fresneda!!!