Zaragoza | “Desde que apareció ‘La Guerra de las Galaxias’ todos los géneros saltaron por los aires”

ZARAGOZA  |  JUAN MARI SAURAS

El Festival Aragón Negro explora los límites de la novela noir en colaboración con tres veteranos escritores del género

Renovando un compromiso que ha prosperado y se ha fortalecido con los años, la Casa del Libro acogió, de la mano del Festival Aragón Negro, a los escritores Javier Vázquez, Javier Hernández y Sandra Andrés en un debate sobre los límites de la novela negra y la capacidad de esta para conjugar nuevos elementos y transformarse. Los tres autores pusieron su amplia experiencia al servicio de un coloquio que contó con una importante participación por parte del público y en el que reinó un ambiente distendido y en el que la risa fue un integrante más de la mesa redonda.

Si hay un género que ha demostrado una sobrada capacidad para evolucionar y aglutinar nuevos elementos sin perder sus rasgos definitorios, esa es la novela negra. Apegado a una realidad siempre cambiante y expandiendo sus límites en una constante búsqueda por adentrarse a través de sus historias en las catacumbas de la naturaleza humana, el noir ha coqueteado con multitud de estilos literarios y ha conseguido apropiarse y adaptar muchos de sus rasgos. Con ello, los límites entre los diferentes géneros “son cada vez más difusos”, como se encargaba de recordar Sandra. Y es que los tres autores invitados se mostraron de acuerdo en la dificultad de instaurar una diferenciación clara entre categorías literarias, poniendo como ejemplo sus últimos trabajos: “con mi última novela, Tango para una asesina, quise escribir una historia de detectives a lo Agatha Christie. Tiene a su detective, sus estafadores, sus ladrones, etc. Pero si no nos fijásemos en todo eso, sería una novela casi costumbrista” contaba Javier Vázquez. Una opinión que compartían sus compañeros respecto a su propio trabajo, pues como apuntaba Javier Hernández “desde que apareció La Guerra de las Galaxias todos los géneros saltaron por los aires”.

Del mismo modo que defendían la inconsistencia de dichos límites, las tres plumas invitadas también se atrevieron a rascar en el propio género y plantear la posibilidad de una novela negra alejada de la concepción tradicional del detective duro la atmósfera cruda y neblinosa. “El  noir no tiene por qué abordar tan solo determinados temas o emplear un lenguaje rudo, de la calle” opinaba Sandra Andrés, quien se ha especializado en una literatura calificada como juvenil adulta pero que, de acuerdo a sus palabras, “podría ser también cualquier otra cosa”. Del mismo modo, los tres escritores reclamaron una novela alejada “del maniqueísmo, del blanco y del negro. Es importante, por ejemplo, jugar con la psicología del villano para crear algo auténtico”. “En mi novela, el némesis es tan cotidiano como cualquier otro personaje” apuntaba Vázquez.    

Estas transformaciones en el canon común de la novela quedan ligadas, de acuerdo a Hernández, en “la crisis de los géneros tradicionales que deviene con la posmodernidad”. Una deconstrucción de las identidades tradicionales que hace “inevitables la mezcla de diferentes estilos”. Un ejemplo de ello, exponía, era su obra Plot 28. Una novela transmedia que no sólo combina géneros sino también formatos al expandirse su contenido a un documental, una página web, etc. “Lo que el siglo XXI propone son experiencias”, sentenciaba el autor.

Sin embargo no todos los cambios originados en esta era posmoderna contaron con el beneplácito de los ponentes. A raíz de la expansión de la literatura youtuber y las novelas firmadas por celebrities y personajes del mundo televisivo Sandra Andrés afirmó que “hoy en día manda el marketing” y llamó a “replantear qué es buena y mala literatura, y replantear esta distopía literaria en la que estamos entrando”. Y es que, como señalaba Javier Vázquez “pese a la enorme oferta literaria que hay, en su mayoría es literatura comercial, respaldada por grandes grupos editoriales a los que obviamente no les interesa tocar temas controvertidos”. Aunque Javier Hernández, en una nota discordante que sonaba a tañido final, recordó que “la censura está en el mercado, no en la ideología. Aunque sea polémico, si vende lo comprarán”.