El sábado 28 de mayo de 2022, dentro de la programación FAN-Gelsa, tuvo lugar un encuentro de Geocaching.

A las 10:30 horas de la mañana, todos los inscritos para esta actividad se reunieron en ‘La Diezma’ para tratar de resolver un extraño y preocupante caso: la desaparición de Cisky The Monkey. Tenían que ser rápidos. Ya se sabe que en las desapariciones, las primeras horas son cruciales. Pero, al menos a primera vista, la solución no parecía fácil. La tensión entre los presentes era manifiesta.

Paco Yáñez, organizador junto al consistorio, había preparado un panel informativo, al más puro estilo de una comisaría de policía, donde se veían las diferentes pistas que Cisky había ido dejando a varios colaboradores y la conexión que tenían entre ellas. Fotografías de lugares de Gelsa, mensajes cifrados, antiguas medidas de longitud, datos sacados de la historia de Gelsa, etc., unidos unos a otros con líneas azules, trataban de indicarnos el camino a seguir para conseguir la frase que nos llevara a su liberación. Disponían, también, de la latitud y longitud de cada uno de los lugares donde localizar dichas pistas. Una vez resueltos varios de los enigmas planteados, como trabajo de campo previo a la investigación, comenzamos la búsqueda.

Tuvieron que recorrer todo el pueblo: La zona del pabellón polideportivo, las escuelas, la Ermita, la subida al cementerio, el Centro de día, todo el barrio morisco, el antiguo matadero y lavadero, para terminar en la plaza. El resultado fue exitoso y encontraron a Cisky sano y salvo. Durante el recorrido, los participantes que no habían estado en Gelsa anteriormente, pudieron disfrutar de un agradable paseo bajo los majestuosos cubiertos que, según nos confesaron, los trasladaron al Magreb norteafricano con sus pequeños poblados llenos de siglos y de historia.

Los participantes, la mayoría expertos en localizar cachés por todo el mundo, quedaron plenamente satisfechos: Por un lado con el recorrido, porque les sorprendió tanto su belleza como la personalidad de nuestro casco antiguo, y por otro lado con los lugares donde estaban ocultos los cachés, todos ellos muy trabajados y en lugares muy originales. El trabajo de Geozascandiles, organizadores del evento, fue encomiable.

En definitiva, una agradable mañana que pasaron de una forma distinta y divertida y que sirvió para enseñar parte de nuestra historia y el casco antiguo del pueblo, “el Barrio morisco” y sus cubiertos, del que todos nos sentimos muy orgullosos.

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