Los buenos lectores de novela policíaca saben que la primera serie de ese género que se escribió en España la firmó, entre los años sesenta y setenta del pasado siglo, Francisco García Pavón. Su héroe, un policía municipal, jefe de la Guardia urbana de Tomelloso, Tomás González, alias “Plinio”, ha quedado como el primer detective español con saga propia. El estilo de Pavón, entre el realismo y el costumbrismo, con una fuerte carga estética y demostrada habilidad a la hora de urdir tramas y personajes, marcó una época e hizo escuela. En Aragón, entre otros, ha seguido su magisterio José Manuel González —ganador, precisamente del premio que lleva el nombre del maestro—, autor de una obra muy estimable, en esa línea del policíaco clásico, pero muy nuestro, muy español.
En esa estela escribe y publica también José Antonio Corrales, intendente de la Policía de Elche, criminólogo y jurista. Un autor muy bien armado que ha presentado en Pina de Ebro, bajo la presidencia de su alcalde, Pablo Blanquet, su nueva novela, “Islas menores”. Un trabajo con características originales y ambientado en el Mar Menor de Murcia.
En las páginas de “Islas menores”, Ariel Gil, el héroe de la saga de Corrales, se enfrentará al caso de la desaparición de una mujer joven de la zona. Una chica que, en apariencia, llevaba una vida completamente normal, pero que, de repente, se esfuma sin dejar el menor rastro, colmando de confusión y temor a sus familiares y amigos.
Será Ariel, de paso por el Mar Menor, quien asuma los primeros pasos de una investigación que se irá complicando en una espiral de acontecimientos imprevisibles, con grave riesgo no solo para la vida de la desaparecida, sino también para las de los pesquisidores. La condición de ex policía de Gil le facultará para “solaparse” a la investigación oficial, contribuyendo decisivamente a solucionar el caso.
Un autor, José Antonio Corrales, a tener muy en cuenta en el nuevo “noir” español.










