La obra teatral ‘Tendríamos que haber empezado de otra manera’ cerraba ayer los actos enmarcados dentro del el Festival literario Aragón Negro en el Espacio Escénico de la casa de Cultura de Andorra. El público andorrano tuvo la oportunidad de disfrutar de comedia negra con tintes de trhiller, que empezaba como si fuera una comedia con unos diálogos frescos y divertidos, a pesar de lo que estaba sucediendo en la acción. La pieza comienza justo después de que los dos protagonistas han matado a alguien y lo tienen en un arcón frigorífico. Ese es el punto de partida de esta comedia negra que se fue transformando en una pieza más negra aún.

La cuidada escenografía y el juego de luces y sombras hacían que el público se fuese internando en ese crimen que rodea la acción. En el transcurso, esta representación conseguía hacer reflexionar al público sobre la violencia, la muerte y la venganza.

Los diálogos emitidos a un ritmo trepidante se entremezclaban con los monólogos internos de cada personaje y parece que conversarán pero no, hasta que encontraron un punto en común y ahí comenzaba el diálogo. Diálogos que a veces eran importantes, serios pero otras banales, casi absurdos teniendo en cuenta el momento que estaban viviendo. El pasado se proyectaba en la pared de la habitación plastificada en un formato más cinematográfico y los personajes hablaban desde lo más sincero de ellos mismos con monólogos ante una cámara de video.

Esta obra escrita por Javier Liñera e interpretada por el propio autor y Aitor Pérez, está dirigida por Pablo Molinero de Los Corderos sorprendió al publico Andorrano durante los 75 minutos de su transcurso.

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