





Con presencia del alcalde de Monegrillo, Alejandro Laguna, y de esa activa y eficaz gestora que es María Jesús Solanas, y con la sala a rebosar, Domingo Buesa ofreció en la Biblioteca Municipal una conferencia que tardará tiempo en olvidarse. El medievalista, seguramente el mayor experto en los orígenes del Reino de Aragón, habló sobre su fundación y desarrollo, raíces y fueros, instituciones y características, trazando un arco desde finales del siglo XI —período en que se ambienta su novela “El secreto de la catedral de Jaca”—, hasta el dominio de la política mundial por un Fernando el Católico dueño de los destinos del Mediterráneo y del Atlántico, al frente de un conglomerado de reinos y territorios como no se había visto en Europa desde el imperio romano.
A lo largo de ese recorrido, con la labor de los primeros monarcas de la Casa de Aragón, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, Alfonso el Batallador o Ramiro II quedó claro el espíritu fundacional de la nueva monarquía, en base a dos conceptos troncales: la libertad y la religiosidad. Los condados catalanes comenzaron a ser absorbidos por la Corona de Aragón, siendo por entonces Barcelona apenas una aldea de pescadores, y Cataluña una inexistente unidad. Aragón continuó edificando su formidable imperio con Jaime I, los Pedros, Martín el Humano y, a partir de la incorporación de la casa de Trastámara, con, entre otros reyes, Alfonso V, Juan II y su hijo Fernando, cuyo matrimonio con Isabel uniría las dos Castillas y el destino de lo que se venían llamando “las Españas”.
