UTEBO | RAMÓN RUIPÉREZ

Entretenidísima velada literaria la vivida hoy en Utebo de la mano del Festival Aragón Negro y que ha contado con la celebración de dos actos tan concurridos como participativos. En primer lugar, a las 17.30 horas y en el Centro Cultural María Moliner se ha desarrollado un taller infantil titulado “Cómo ser un buen detective”. En él ha participado una veintena de chicos y chicas que, siguiendo una serie de pistas, han tenido que resolver un complicado caso. Una hora más tarde, a las 18.30 horas, y en el Centro Cultural El Molino, ha empezado el acto principal de la jornada.

La presentación de la novela “La isla del padre” de Fernando Marías y un posterior recital poético a cargo de Raquel Lanseros. Acto que, además, ha contado con un maestro de ceremonias de excepción, el coordinador y alma mater del Festival Aragón Negro, el escritor aragonés Juan Bolea.

Empecemos con Fernando Marías.

Más allá de consideraciones antropológicas, los seres humanos, todos, somos una mezcla del tiempo que nos queda y los recuerdos de aquél que ya pasó y en los que viven rostros, acciones, momentos. Este curioso cóctel tiene, además, un ingrediente añadido que muchos convienen en llamar destino, ese algo que te guía, que te conduce, que te dirige, a lo largo de la vida y que te empuja hacia un sitio u otro. Hacia, en última instancia, un final u otro.

Sirva esta reflexión general para comprender la charla que ha impartido el autor vasco (Bilbao, 13 de junio de 1958) con motivo de la presentación de la novela “La isla del padre” (Seix Barral. Premio Biblioteca Breve 2015); porque “La isla del padre” es, además de una novela excepcional y todo un ejercicio de introspección por parte del autor, un texto intimista en el que comparte sus sentimientos con el lector al respecto de la figura de su padre. Porque esta obra tiene su origen en el fallecimiento de su progenitor, Leonardo Marías, hecho que le sirve a Fernando para, apoyado en este duro trance vital, articular un texto que fluye a mitad de camino entre la memoria y la fantasía (no se trata de una obra autobiográfica; más bien podría tratarse de una autobiografía novelada, lo que en el cine se conoce como “basado en hechos reales”) y que, sobre todo, le sirve para un doble cometido: para hacer catarsis y para dejar que la escritura se convierta en vector no solo del duelo sino también del desahogo. En definitiva, una oda a la figura paterna y, también, una especie de elegía (en prosa) gracias a la cual Marías cierra un capítulo de su vida, un círculo, que podría resumirse con esta frase: El miedo mutuo que se tenían padre e hijo y cómo consiguieron solucionarlo.

Así, “La isla del padre” es una obra tras cuya lectura uno no puede sino preguntarse, y con ello enlazo con el párrafo introductorio de la intervención de Marías, cómo seré capaz de recordar mañana lo que he vivido hoy. Si acaso la vida que uno ha vivido es lo suficientemente plena y llena de matices como para ser capaz de recordarla. Porque, a fin de cuentas, las personas recordamos lo que hemos vivido y esos recuerdos hacen de nosotros lo que somos. Puede parecer un galimatías, pero Fernando Marías ya lo explica de manera muy directa en el arranque del libro: “Los recuerdos son como los libros. Solo importan los que permanecen”.

Así, Marías ha explicado ante su atento auditorio cómo fue capaz de articular un libro en el que cada página, cada párrafo y hasta cada línea tienen un carácter eminentemente visceral, hasta el punto de que es evidente que tuvo que “domesticar” esos sentimientos para convertirlos en un texto novelado.

Sin duda, ha sido una charla de lo más instructiva, emotiva y enriquecedora con uno de los autores más importantes del panorama literario nacional actual, a la que ha seguido, como colofón de lujo, un recital recital poético a cargo de Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973), una de las voces más premiadas y reconocidas de la actual poesía en español y galardonada con, entre otros, el Premio Unicaja de Poesía, el Premio Antonio Machado en Baeza, el Premio del Tren o el Premio Jaén de Poesía, así como un accésit del Premio Adonáis.

La autora jerezana ha leído varias poesías pertenecientes a su libro “Esta momentánea eternidad” y ha llenado la sala del Centro Cultural El Molino de la bella tibieza de sus versos y también de la delicadeza pero a la vez rotundidad de sus imágenes poéticas. Así, “Invocación”, “Aritmética”, “A las órdenes del viento”, “2059” y “A propósito de Eros” han sido los poemas con los que la autora andaluza ha cautivado a cuantos uteberos se han acercado a disfrutar de esta singular velada literaria.

Raquel Lanseros y Fernando Marías.
Raquel Lanseros y Fernando Marías.
Taller infantil celebrado este viernes en Utebo.
Taller infantil celebrado este viernes en Utebo.
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